ANAC sanciona a Flybondi pero asegura que no hay riesgo para la seguridad y la aerolínea sigue operando
La Administración Nacional de Aviación Civil multó a Flybondi por cancelaciones masivas, aunque ratificó que cumple con la normativa de seguridad y puede continuar sus vuelos. Mientras tanto, Brasil restringe sus operaciones en ese país.
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) impuso sanciones a Flybondi tras constatar reiteradas cancelaciones y demoras, sin embargo, aseguró que la aerolínea cumple con las normas de seguridad operacional y puede continuar con sus vuelos. En junio y julio, la low cost canceló más de 20 y 100 vuelos respectivamente, motivo por el cual recibió dos nuevas actas de infracción.
La compañía presentó el viernes pasado un plan de acción solicitado por la ANAC para corregir las irregularidades detectadas. Desde el organismo señalaron que el intercambio técnico con Flybondi continúa y que se mantiene el seguimiento de su programación. En este sentido, resaltaron que “la empresa cumple con las exigencias de la normativa vigente en materia de seguridad operacional y se encuentran garantizadas las condiciones necesarias para su operación”.
Por lo tanto, la ANAC concluyó que los problemas afectan la calidad del servicio pero no representan un riesgo para la seguridad operacional. Según fuentes oficiales, la legislación argentina no contempla la suspensión cautelar de ventas o vuelos para empresas autorizadas, pues una medida así “podría afectar el ejercicio del derecho a desarrollar una actividad comercial, violando la Constitución Nacional”.
En contraste con esta postura, el desempeño operativo de Flybondi continúa deteriorándose. Datos de la consultora Adventus indican que en los primeros días de agosto la puntualidad de la aerolínea fue del 15,38%, mientras que canceló el 69,23% de sus vuelos programados, con apenas ocho aterrizajes concretados en ese período.
En el ámbito internacional, Brasil adoptó una posición más estricta y suspendió la venta de pasajes para la ruta Buenos Aires-Río de Janeiro (Galeão), sumándose a las restricciones ya impuestas para vuelos hacia Florianópolis, Maceió y Salvador, que aún no habían comenzado a operar. La Agencia Nacional de Aviación Civil brasileña fundamentó la medida en el aumento de cancelaciones, reducción de operaciones, inconsistencias en la programación y un fuerte incremento en las quejas de los pasajeros.
Además, Brasil estableció que Flybondi no podrá ampliar sus operaciones en su territorio hasta corregir las irregularidades detectadas. Los datos oficiales muestran que la tasa de cancelaciones de la low cost aumentó de menos del 7% en enero a casi el 30% en junio, mientras que en mayo los vuelos demorados superaron por primera vez a los puntuales. Asimismo, la cantidad de vuelos programados cayó de más de 600 a poco más de 60.
La crisis operativa se suma a un conflicto societario que atraviesa Flybondi. En julio, el nuevo accionista mayoritario, COC Global Enterprise, controlado por Leonardo Scatturice, denunció presuntas irregularidades fraudulentas durante la gestión anterior, que habrían generado un deterioro financiero y operativo en la aerolínea. Tras una revisión interna, se detectaron inconsistencias entre la información proporcionada por la administración saliente y la realidad de la empresa.
Las acusaciones apuntaron al ex-CEO y exvicepresidente Mauricio Sana, aunque no se mencionaron nombres en los comunicados oficiales. El proceso de due diligence concluyó el 31 de julio, y existen versiones en el sector aeronáutico sobre una posible integración de Flybondi a OCA, también controlada por COC Global Enterprise, aunque la empresa no confirmó esta posibilidad.
Desde Flybondi afirmaron estar comprometidos con la mejora continua y anunciaron ajustes en su operación para reducir cancelaciones y demoras. Mientras tanto, la ANAC mantendrá la supervisión estricta para garantizar el cumplimiento de las normativas vigentes.
